
Es cierto que facilita la gestión administrativa, pero no contribuye en exceso en el objetivo de recuperar el impago.
Utilizar o no este metodo, puede basarse en dos puntos principales.
- El importe a recuperar.
- La situación geográfica del deudor.
Cuanto menos importe y mas distancia geografica, mas indicado es el envio de una carta.
A partir de determinados valores, debemos entender que con el envío de diversas cartas, lo único que hacemos es darle tiempo al deudor.
- Para que se acomode en su situación actual. Y pueda crear su estrategia.
- Podemos correr el riesgo de que disminuya su liquidez.
- A que originemos un intercambio de cartas que nos aleje una vez mas del cobro.
Poco conmueve a un deudor de 50.000 € una carta informandole, sobre lo que el ya conoce.
Es una buena opción pero siempre de la mano del importe a reclamar. De lo contrario, nos alejamos del objetivo.
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